Admiro mucho a las personas que pueden sentarse y callar su mente por horas. Yo soy una persona muy activa, me resulta difícil sentarme y apaciguar mi mente. Siempre estoy pensando qué debo hacer después de estar “ahí sentada”. La verdad es que tuve que aprender sobre meditación casi obligada.

 

Yo ya estaba familiarizada con la meditación, pues mi mamá siempre la practicó desde que yo era adolescente. Incluso fui con ella a algunas clases de yoga, y cuando empecé a la universidad fui a clases de qigong o chi kung, que es un tipo de disciplina con movimientos para relajarse y relajar la mente.

 

La vida va al 100 por hora, y dejé todas esas prácticas atrás, hasta que un día me di cuenta que llevaba muchos años con estrés crónico, ¡sin darme ni cuenta!

 

Muchas veces, al convertirnos en mamás tenemos tantas cosas de las qué ocuparnos -niños, marido, comida, casa, trabajo, etc. Y muchas veces nos olvidamos de tomarnos el tiempo para relajarnos y para el reloj por un momento. ¡Ojalá que eso no te esté pasando a ti!

 

Mi doctora me confirmó que me veía muy estresada y que eso estaba afectando mis glándulas suprarenales y mis hormonas. Me dijo que tenía que prestar atención, y fue cuando regresé a la práctica de la meditación.

 

¡Qué bien me hace meditar! Una se siente liviana, contenta y más tolerante.

 

Practicar la meditación regularmente tiene muchos beneficios, entre ellos, la meditación mejora la capacidad de concentración a largo plazo, reduciendo la fatiga y la distracción y produce importantes cambios en el funcionamiento del cerebro.

 

Un equipo de neurólogos del Centro Waisman de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos en conjunto con el Monasterio Scheche, de Katmandú en Nepal, estudiaron los cerebros de los monjes budistas de las escuelas de meditación Nyingmapa y Kagyupa. Los compararon con los de un grupo de estudiantes universitarios que nunca habían practicado la meditación. Los resultados revelaron que había una mayor coordinación neuronal en el cerebro de los monjes que en el de los estudiantes universitarios.

 

Beneficios de meditar

 

1. Reduce los niveles de ansiedad y depresión.

 

2. Activa ciertas partes del cerebro, específicamente las asociadas a los sentimientos de generosidad, empatía, y altruismo.

 

3. Desarrolla la atención, la memoria y el control emocional.

 

4. Tiene efectos positivos sobre la molécula telomerasa, la enzima que facilita la inmortalidad de las células en la mayoría de los procesos cancerígenos.

 

5. Reduce la pérdida de la memoria, previniendo enfermedades como el Alzheimer.

 

6.Mejora la calidad del sueño al reducir los niveles de estrés y ansiedad.

 

Espero que todos estos beneficios te convenzan para empezar a meditar, si es que no lo practicas todavía. No esperes a enfrentarte a una enfermedad seria por causa de estrés, empieza hoy a meditar.

 

Consejos para empezar a meditar

 

1. Empieza con poco
Si eres principiante, lo aconsejable es empezar con sesiones cortas, tan sólo 1 minuto de meditación diaria puede generar cambios significativos. Luego puedes extender la sesión de 5 a 10 minutos hasta que se convierta en un hábito diario en tu rutina.

 

2. Sigue tu respiración
Enfócate en tu respiración, cada vez que inhalas y exhalas, lo cual te permitirá relajar tu mente y ejercitar tus pulmones.

 

3. Busca la comodidad
Busca un lugar tranquilo y libre de distracciones donde puedas meditar sin interrupciones. También es importante usar ropa cómoda y elegir una posición sencilla. Puedes empezar por la posición loto. Para realizarla, siéntate con las piernas cruzadas y pon los pies encima del muslo opuesto.

 

4. Concéntrate en el aquí y el ahora
Mientras meditas, concéntrate solamente en el tiempo presente y en tu respiración. No juzgues ni te fijes en lo que pasa a tu alrededor. No dejes que los sonidos ni los objetos a tu alrededor te distraigan.

 

5. Acepta tus pensamientos
Durante la sesión de meditación, pueden aparecen muchos pensamientos que te agobian, pero es algo natural. No los rechaces, deja que todo fluya y vuelve a centrarte en tu respiración.

 

Las meditaciones guiadas o visualizaciones guiadas son lo que hago la mayoría de las veces. Eso me ayuda mucho y me toma un poco menos de esfuerzo, porque me distraigo menos.

 

Realmente vale la pena intentarlo si aun no lo has hecho, especialmente en estos tiempos inciertos es cuando más necesitamos la paz interior que nos da esta práctica.

 

¿La meditación te parece una práctica interesante que podría ayudar a alguien que conoces? ¡Comparte esta información en Facebook!

 

 

 

Con información de:

La Vanguardia

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