Planear tus comidas es algo que llevo tiempo haciendo. Recuerdo que cuando mis hijos estaban muy pequeñitos y mi esposo estaba siempre de viaje, no tenía otra solución sino organizarme muy bien para disminuir el estrés de las compras y la comida.

 

Ya tenía suficiente con todo lo que conlleva tener niños pequeñitos en un país distinto al mío. En ese entonces vivíamos en Oxford, Reino Unido. Nos acabábamos de mudar cuando nuestro segundo hijo nació.

 

La ventaja era que podía hacer los pedidos por internet y me llegaban al siguiente día. Aquí en Suiza, muchas veces debes esperar algunos días para que te llegue un pedido, por eso intento planificar nuestras comidas frecuentemente:

 

Beneficios de planear tus comidas:

 

  • Empiezas a comer más saludable

Organizar con anterioridad el menú de la semana te permite incluir todos los ingredientes necesarios para que tú y tu familia coman de forma saludable, y así evitar la comida procesada de última hora.

  • Ahorras dinero

La planificación te ayuda a saber cuánto dinero gastas en comida y a evitar compras compulsivas cuando vas al supermercado. Luego de escribir tu plan de comidas, escribe también la lista de compras que necesitas basada en las comidas que has planificado.

  • Planificar reduce tu estrés

No saber qué cocinar produce estrés, pero si tienes un plan de comidas organizado, no tendrás que preocuparte por buscar opciones para cocinar.

  • Ahorras tiempo

Perdemos mucho tiempo pensando qué cocinar y qué comprar cuando vamos al supermercado (esa soy yo). Con una planificación puedes ser más eficiente con tu tiempo y reducir las veces que debes ir de compras, especialmente en la cuarentena.

  • Tienes control sobre las porciones

Al preparar lo que comerás, puedes controlar las cantidades que tú y tu familia van a consumir durante la semana.

  • Evitas el desperdicio de comida

Al controlar las cantidades de comida que vas a necesitar, evitas cocinar mayores cantidades que terminarán por desperdiciarse.

 

Cómo empezar a planear tus comidas

 

  • Empieza con un menú fácil de preparar

Elige recetas fáciles y saludables que puedas preparar sin tanto esfuerzo. Dedica tiempo a buscar recetas que se adapten a tus necesidades y guárdalas para tener una variedad de opciones.

  • Involucra a tu familia

Pregúntale a tus hijos y a tu pareja lo que quieren comer durante la semana. Esto te dará más ideas y opciones de comidas, pero recuerda adaptar sus gustos a opciones saludables.

  • Compra en base a tu planificación

Una vez que sabes qué preparar, anota en tu lista de compras los ingredientes que no tienes en la despensa y que necesitas. No compres alimentos que no están dentro de tu lista de compras, así evitarás caer en opciones nada saludables.

  • Establece un horario

Elige el día y la hora que dedicarás a cocinar. Puedes dividir la tarea en 1 o 2 días, según como más te convenga. Lo importante es establecer una rutina para no posponer el plan.

  • Invierte en buenos contenedores

Tener contenedores prácticos y de buena calidad te permiten utilizar el espacio de tu refrigerador de forma estratégica y te ayudan a conservar la comida congelada por más tiempo.

  • Sé flexible contigo misma

Si el plan que preparaste no salió como esperabas, no te preocupes. Tómate un tiempo para ver qué no funcionó y la próxima vez mejora el proceso y adáptalo a tus necesidades y a las de tu familia.

 

Me encanta este último punto. Ahora que mis hijos son un poco más grandes y se van a comer con sus amigos, tengo sobras de comida que puedo transformar en otro platillo. Ese fue el caso de los frijoles, en donde hice enfrijoladas para el siguiente dia. Hoy comeremos los restos de las lentejas que hice ayer; las mezclé con otras cositas ricas.

 

¿Te parece interesante? ¡Comparte esta información en Facebook!

 

Con información de: Lite n EasyClaudia Canu, Best Health Magazine