Si no tuvieras miedo ¿qué harías? Esa es la pregunta que se hizo al final de la inspiradora conferencia Lean In a la que asistí a principios de 2019. Tuvimos que escribir nuestra respuesta en el reverso de nuestra placa de bienvenida.

 

Yo sin dudarlo escribí: ¡Hablar en público!. La siguiente y última pregunta fue: ¿Qué te detiene? Inmediatamente pensé, ¿QUIÉN me está deteniendo?

 

Tomé mi placa al salir de la conferencia, aún con esta pregunta en mi cabeza. Puse mi placa en el lugar más visible que encontré, pensando nuevamente QUIÉN. Y luego, tomé una decisión: esto tiene que cambiar!

 

Después de la conferencia, vi a mi amiga Lidia, que en diciembre 2018 me propuso dar una plática sobre la publicidad en Facebook. Todavía pensando en quién me está deteniendo, le pregunté sobre el evento. Hablamos sobre ello, y esta vez fijamos la fecha: la conferencia tendrá lugar el 4 de marzo en el evento Women in Digital Switzerland.

 

Aproximadamente dos semanas después de la conferencia, fui a la reunión de Zurich Storytelling y me inspiraron las historias. Pensé: podría contar mi propia historia. Y luego, la pregunta volvió a mi mente: ¿Quién me está deteniendo? Cuando me pasaron las tarjetas para ser voluntaria, lo dudé por un momento. Nunca he contado una historia en público con un comienzo y un final en sólo 5 minutos.

 

No tomé la oportunidad esa vez, pero me prometí a mí misma que prepararía la conferencia para la próxima. Al final de la reunión, cuando Joel, el organizador estaba terminando, me dijo: “Si conoces a alguien que podría ser nuestro próximo orador invitado, o si quieres ser voluntaria, ponte en contacto”. Hice una nota mental y pensé nuevamente: ¿quién me está deteniendo?

 

Al final de esa semana tuve que esperar a que mi hijo, quien por primera vez había ido solo al cine con un amigo, a que saliera del cine. Le dije que lo recogería y que tomaríamos el tren a casa juntos. Sabía que tenía más de una hora libre. Compré una libreta y un bolígrafo. El café al lado del cine estaba cerrado, así que decidí esperarlo en el vestíbulo del cine. Afortunadamente, había un sofá muy cómodo y vacío. Me senté en él, me puse los auriculares, escuché a Chopin y comencé a escribir.

 

Escribí sin parar durante mucho tiempo. La gente fue a comprar palomitas durante el intermedio de la película, un hombre se sentó a mi lado, luego se fue otra vez, y todo lo que hice fue escribir. No pude parar. Tenía esta historia tan clara en mi cabeza que quería escribir tantos detalles como pudiera.

 

Al día siguiente, mi hijo fue al campamento de esquí. El resto de la familia ya me estaba esperando en las montañas. Decidí quedarme en casa una noche más. Tomé mis notas y las escribí en un Google Doc. Cuando terminé, me grabé contando la historia. No quedó perfecta, pero ese era el proceso que debía seguir.

 

Esperé unos 3 días antes de contactar a Joel. Le envié un email diciéndole: “Si no has encontrado a nadie más, me encantaría contar mi historia en la próxima reunión”. Él me contestó pronto y después de hablar un poco sobre el tema, me dijo que sería la próxima oradora invitada el 11 de marzo de 2019 en el evento Zurich Storytelling.

 

Poco después me contactó el American Women Club de Zurich para preguntarme si estaba interesada en ser voluntaria este año nuevamente. He estado enseñando un taller de fermentación durante su Semana del Taller durante los últimos años. Les respondí: con mucho gusto!

 

Hablé sobre qué son los alimentos probióticos, por qué debemos comerlos y cómo prepararlos. Este evento tuvo lugar el 2 de abril de 2019.

 

Entonces, para la pregunta de qué o quién me detiene, ahora tengo una mejor respuesta: NADIE.

 

El miedo es una respuesta sana ante situaciones de peligro, pero si sientes que ese mismo miedo paraliza tu crecimiento personal, físico, emocional o laboral, sería interesante que pensaras: ¿Qué harías si no tuvieras miedo y qué o quién sientes que te detiene? 

 

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